En Navaluenga

Attac explica el Tratado Trasatlántico para el Comercio

Redacción Lunes, 11 de Abril de 2016 Tiempo de lectura:

Attac (Asociación por la Tasación de las Transacciones Financieras y por la Acción Ciudadana) ha ofrecido una charla en Navaluenga contra el Acuerdo Trasatlántico para el Comercio y la Inversión.

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El denominado TTIP, por sus siglas en inglés, supondrá, según ha explicado Cuca Fernández, miembro de la asociación, transferir ”aún más poder” desde los parlamentos a organismos privados supranacionales y fijar una normativa que ”siempre favorece al inversor”.

 

De esta forma, las grandes corporaciones tendrán ”siempre garantizado el beneficio”, han explicado desde el Grupo de Reflexión de Navaluenga y la Asociación Vecinos de Navaluenga, organizadores de la charla -celebrada el sábado-, de modo que, en la práctica, el tratado ”supondrá la muerte de toda democracia”.

 

Este acuerdo implicaría ”quitar las barreras no arancelarias para fomentar el comercio”, aunque las barreras, según Fernández, ”en general”, se refieren a los derechos sindicales y laborales, a un consumo seguro o a un medio ambiente no contaminado.

 

Poco debate

El tratado lleva negociándose desde 2013, aunque en España ha habido ”muy poco debate”. Sin embargo, el acuerdo supone que, para liberalizar ”aún más” el comercio internacional, se pretende, sobre todo, eliminar las diferencias eh cuanto a normas ambientales y de protección a la salud, ya que los aranceles y cuotas actuales son ”muy bajos”.

 

”La idea es hacer una equiparación de la legislación, y que un producto aprobado en el país de orígen automáticamente se considere apto para ser importado por todos los países firmantes, lo que, en la práctica, significará una adaptación a la baja”, han señalado.

 

Aún sí, la parte ”más escandalosa” del tratado, para esta asociación, será el Sistema de Solución de Diferencias para los Inversores (ISDS), mediante el que los inversores extranjeros podrán demandar a los gobiernos –locales, autonómicos o estatales- cuando consideren que se están reduciendo sus beneficios esperados.

 

Uno de los ejemplos mencionados por la representante de Attac fue la demanda que puso la empresa Veolia al Gobierno de Egipto, después de la denominada ’primavera árabe’, por haber aumentado el salario mínimo desde la cantidad equivalente a unos 40 euros hasta los 72 euros mensuales.

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