Un calvario para el siglo XXI

Nací en Cardeñosa y, con este nombre que arriba se ve que me pusieron, forzosamente tenía que salir experto en subidas al monte Carmelo, en calvarios, en cruces de piedra.

[Img #52750]Creo que, tras la decepción del Museo del Prado, es oportuno buscar un revulsivo que complemente la oferta de atractivos de una de las capitales de turismo religioso de la Cristiandad, que es Ávila.  

 

De eso quiero escribir hoy: vengo a sugerir a las autoridades abulenses la erección de un calvario de piedra mirador-dominador de la ciudad que pueda competir con el más hermoso del mundo, que está situado a 12 Km, en mi pueblo, Cardeñosa. Ya en 1930, López Mezquita retratando a otro pintor se acercaron para elegirlo como marco incomparable en 1930.

 

Se trata de “ofrecer” al turista que, antes o después de subir a nuestra muralla, visitar nuestra Catedral, Encarnación, San Vicente, etc disfrute de la panorámica mística que aglutina lo más hermoso de esta ciudad: su conjunto. (Ya sé que existen los Cuatro Postes pero esta vista, además de haber sido muy perjudicada por la erección del Lienzo Norte, carece la mayor parte del día del recogimiento y de la sublimidad que puede ofrecer mi propuesta).

 

[Img #52751]

 

No basta construir un mirador en este lugar que ya eligió otro gran pintor, Zuloaga, para su celebérrimo Cristo de la Sangre (seguro que el  sagaz lector ya había deducido que éste era el emplazamiento ideal) hay que dotarle de algo carismático, ¿qué más apropiado que tres cruces, un Monte Carmelo?: imaginemos el cartel de Semana Santa, postales, en poco tiempo miles de fotografías compitiendo en internet, porque pocos visitantes que tengan buenas piernas, se privarían de hacer la maravillosa foto.

 

No quiero yo que me acuse nadie de estar buscando trabajo para los canteros de mi pueblo. Lo que propongo es reutilizar, “poner en valor”, las tres cruces históricas, hermosísimas que existen, que fueron el Calvario de Riocabado; actualmente mal aparcadas y empequeñecidas de mala manera, al pie de la rotonda del Cementerio Municipal.

 

Estas cruces merecen un emplazamiento digno, -puede ser tan digno el que he señalado como el Cerro de San Mateo-, acorde con su función y con la belleza y expresividad que atesoran. El lugar donde merecerían estar es uno que las realce y dé sentido, proporcionando una excusa carismática para ascender hasta allí y disfrutar de la vista. Esto en biología se llama simbiosis.

 

Por supuesto que mi propuesta exige el mínimo impacto y sobrio cuidado en el entorno donde hayan de asentarse estas cruces. Algo parecido a lo que hay en los cuatro postes pero, obviamente, sin postes ni dinteles. Y trazar un camino serpenteante, con el mínimo de escalones para facilitar que puedan subir andando personas de una cierta edad, que suelen ser  los más creyentes. Que el acceso sea exclusivamente peatonal. Ello mantendrá el espíritu “penitencial” del monumento y evitará basuras y todo lo antiestético que es la masificación.

 

Si me hacen caso, la ciudad de Ávila logrará tener el segundo calvario de piedra más bonito del mundo. Algo parecido a esto.

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