Día Domingo, 18 de Enero de 2026
Las mascaradas tradicionales de invierno, que en Ávila protagonizan los cucurrumachos, los zarramaches, los machurreros y los harramachos, han sido objeto de un taller de carnaval realizado en el Museo de Ávila, en el que han participado unos veinte escolares de entre 9 y 14 años.
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Los participantes han aprendido las características de las diferentes mascaradas, que se celebran en Pedro Bernardo (machurreros), Navalosa (cucurrumachos), Navalacruz (harramachos) y Casavieja (zarramaches) en estas fechas, bien por San Blas bien coincidiendo con Carnaval.
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Los escolares han podido recrear parte de la vestimenta de estos seres que cubren sus cuerpos con mantas, sacos, cintas de colores y capirotes, además de las tradicionales máscaras.
Estos personajes, según ha indicado la responsable del Departamento Didáctico del museo, Charo Santamaría, tenían la tarea de ahuyentar los malos espíritus, como ocurría con los zarramaches de Casavieja, que, además, portan una vara de fresno para perseguir a los niños que corren delante de ellos. Son, además, los únicos personajes de estas características que entran en la iglesia.
Hace “más de 2.000 años” que se cree nacieron las mascaradas de invierno, que tenían como finalidad la petición de buenas cosechas y preservar la salud del ganado, razón por la que estos personajes también portan cencerros en la cintura o a la espalda.
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