Del Sábado, 17 de Enero de 2026 al Martes, 20 de Enero de 2026
El huerto silvestre
La recolección de vegetales y hongos silvestres ha sido una práctica que ha aportado diversos tipos de alimentos a las poblaciones campesinas. En épocas de penurias y escasez fueron recursos importantes para la subsistencia de muchas familias, lo que hace que algunas especies se relacionen con ‘épocas de hambre’, y su recolección con una costumbre de ‘pobres’.
La coplilla de Aranjuez lo resume perfectamente:
“Ya viene el mes de los pobres
ya salen a buscar grillos
espárragos y cagarrias
sombreretes y cardillos”.
La recolección y comercialización de estos productos ha sido también una práctica ligada a economías de subsistencia. Un amigo recuerda en Ávila a las vendedoras de borujas que recorrían Vallespín y El Chico, a la voz de “a la rica boruja”. Y aún es posible encontrar en fruterías ofertas de berros, cardillos o espárragos trigueros.
En la actualidad, afortunadamente, no dependemos de estos recursos para sobrevivir y la recolección y consumo de determinadas plantas y hongos se mantiene como actividad de ocio y por su valor gastronómico. Hoy en día se ha despertado el interés por estas especies, entre otras razones por sus propiedades como alimentos funcionales y por las posibilidades de encontrar nuevos cultivos y diversificar la oferta agroalimentaria.
Desgraciadamente, el conocimiento para el reconocimiento de estas especies, su correcta recolección y preparación se mantiene en la memoria de los campesinos y su trasmisión se lleva a cabo de forma oral, en un contexto que implica compartir el tiempo entre generaciones y mantener el contacto con el medio natural más próximo.
El abandono rural y las transformaciones sociales en los modos de vida han roto los puentes de comunicación entre generaciones y el saber de los mayores se pierde muchas veces por que nadie les ha preguntado. Con la pérdida de la población rural perdemos también una rica herencia cultural y dentro de ella está el conocimiento etnobotánico.
Proponemos recuperar y compartir este conocimiento ancestral para su disfrute actual, para la recuperación de los valores de la cultura tradicional que nos puedan aportar calidad de vida.





Luisle | Sábado, 06 de Octubre de 2012 a las 19:50:08 horas
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