Del Sábado, 17 de Enero de 2026 al Martes, 20 de Enero de 2026
Una parte del Carnaval ha llegado al público infantil a través de las mascaradas de invierno, que han conocido en un taller en el Museo de Ávila, que terminó con un pasacalle vestidos de cucurumachos.
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El taller para los más pequeños ha querido mostrarles las mascaradas típicas de la provincia, aunque para ellos se han sustituido las máscaras o carillas de madera y huesos de los cucurrumachos por cascos a los que les han puesto cuernos de papel.
De la misma forma, las crines de caballo que adornan estas máscaras se han sustituido por tiras de papeles de colores, aunque lo que sí han llevado los participantes ha sido el típico cinturón de cencerros que completa el atuendo de los cucurrumachos de Navalosa, los zarramaches de Casavieja y los machurreros de Pedro Bernardo.
Origen
Aunque los chavales llegaron con un completo desconocimiento de estos seres ancestrales, han aprendido que su origen se sitúa en época prerromana o romana, según las fuentes a las que se acuda, ha señalado la responsable del departamento didáctico del museo, Rosario Santamaría.
Ha explicado que las mascaradas de invierno comienzan con San Blas, el 3 de febrero, cuando se celebran los zarramaches de Casavieja, y suelen extenderse hasta la primavera en algunos casos.
En la provincia de Ávila, Pedro Bernardo, el sábado de carnaval, y Navalosa, el domingo gordo, sacan a la calle sus machurreros y cucurrumachos, respectivamente, aunque todos ellos tienen tres elementos comunes, como las máscaras o carillas, el mayo o tronco de árbol alrededor del que se danza y tienen lugar los ritos, y los quintos, pese a ya haber desaparecido el servicio militar.
Vestimenta
A los tres se les puede distinguir, sin embargo, por su atuendo, ya que los zarramaches van vestidos de blanco hasta la cabeza, que rematan con un sombrero cónico adornado con cintas de colores y se arropan con felpudos de esparto y cencerros.
Con un aspecto mucho más terrorífico, los cucurrumachos de Navalosa portan carillas o máscaras de madera que rematan con cuernos y crines, además de vestir mantas pingueras típicas de esta localidad.
Por su parte, los machurreros de Pedro Bernardo van vestidos de militares y llevan máscaras de madera, cubierta la cabeza por un pañuelo y garrote en mano.
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