Del Viernes, 13 de Febrero de 2026 al Miércoles, 18 de Febrero de 2026
El zamorano afincado en Bilbao José Almeida ejerce como hospitalero en albergues del Camino de Santiago, ahora en el de Ávila, donde además recopila experiencias e historias de los peregrinos que luego refleja en sus escritos.
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Almeida atiende durante 15 días el albergue abulense, situado en el Camino del Sureste-Levante, donde tendrá la “oportunidad” de “escuchar muchas historias de quienes de adentran en la magia del Camino de Santiago”, teniendo en cuenta que “cada vez más gente buscar alternativas al masificado camino francés”.
Tras publicar hace dos años “Sentimientos peregrinos”, prepara otra obra con “miles de historias” de quienes buscan un techo y hospitalidad en los albergues: “hay que saber tratar a los peregrinos que llegan desde cualquier parte del mundo, saber escucharles cuando desean entablar una conversación, porque suelen pasar mucho tiempo solos”. “Las historias, en el 60 por ciento de los casos, son muy duras, pero también las hay divertidas”, cuenta.
Almeida recorrió por vez primera el camino en 2003, al año siguiente el de la costa, en 2005 el de la Vía de la Plata, y después el aragonés y el primitivo desde Oviedo, “pero luego sufrí una lesión en la rodilla que me dejó varado definitivamente para caminar”, por lo que optó por un curso de hospitalero para seguir vinculado a la ruta.
Para él, ejercer de hospitalero es una especie de mirador: “desde el que cada día convives y conoces a gente distinta ofreciendo al peregrino lo que tú quisieras recibir, dando lo que tienes”.
Un juego
Cuando Almeida quedó en paro comenzó a cultivar la escritura y la dedicación al camino “para estar ocupado”, y de ahí surgen sus escritos, aunque antes hacía diarios de sus vivencias en el camino. Los comenzó dejando en foros dedicados a la ruta y luego culminaron en su primera obra. Ahora ya tiene varias, entre ellas tres novelas, y prepara otro libro con historias de peregrinos, e incluso ha creado un juego sobre el camino que le gustaría saliera al mercado porque “serviría para conocer la ruta, y para que los peregrinos se entretuviesen en los albergues”.
Almeida, que estuvo en junio 15 días el albergue burgalés de Tosantos, se encuentra ahora en el de Ávila, donde alaba la labor de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago, y donde ya ha recibido peregrinos que llegan desde Alicante, andando o en bicicleta.
Ya no camina físicamente por las rutas jacobeas, pero viaja por ellas gracias a las “vivencias compartidas” que los peregrinos le dejan en cada albergue al que acude como hospitalero de una ruta universal.



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