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Luis Miguel Gómez Garrido
Sábado, 29 de octubre de 2016

La noche de ánimas

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En una sociedad tan desnaturalizada y decadente como la nuestra, donde a la par que se adulteran los alimentos, se mixtifican sus fiestas y costumbres, constituye un saludable ejercicio intelectual traer a la memoria cómo se vivía en tiempos no muy lejanos, la tradición de la noche de ánimas.

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Como suele ocurrir con la práctica totalidad del calendario festivo, la noche de ánimas hunde sus raíces en viejas creencias precristianas de origen animista. Los antiguos romanos, por ejemplo, realizaban toda una serie de sacrificios rituales en honor de los Lares o espíritus de sus antepasados. El cumplimiento de este culto doméstico entrañaba, en el mundo clásico, una clara voluntad de armonizar el mundo de los vivos con el mundo de los muertos (Manes).

 

Estas creencias ancestrales basadas en el culto a los difuntos, han pervivido asimiladas durante siglos, a la festividad católica del Día de Todos los Santos. Según me informa Carmen Hidalgo Martín (Mamblas, Ávila), en tiempos pasados, la Noche de Todos los Santos se vivía con fervor y recogimiento. Los mozos del pueblo subían a la torre de la iglesia y cantaban los clamores por los fieles difuntos, esto es, los iban nombrando a la vez que las campanas tocaban a muerto:

 

–¡Allá va un clamor por el tío Virúa…!

 

Quizá el momento más sobrecogedor de esta antiquísima tradición fuese cuando se iba a pedir de puerta en puerta, en sufragio de las ánimas benditas del Purgatorio. ¡A cuántos cristianos pechos moverían a piedad los fervientes versos de esta oración!:

 

Rompe, rompe mis cadenas
y alcanzadme libertad.
¡Cuán temibles son mis penas!
¡Piedad, cristianos! ¡Piedad!

 

Una chispa que saliera
de ese fuego tenebroso,
montes y mares furiosos
en un punto consumiera.

 

Rompe, rompe mis cadenas
y alcanzadme libertad.
¡Cuán temibles son mis penas!
¡Piedad, cristianos! ¡Piedad! (1)

 

Y en las largas veladas nocturnas, mientras se asaban bellotas o castañas al calor de la lumbre, los más viejos contaban historias sobre apuestas macabras y leyendas de finados o aparecidos. Estos relatos sobrecogían el ánimo de los oyentes, ya que, según el imaginario popular, es en la Noche de Todos los Santos cuando las almas de los difuntos vuelven a las casas de sus deudos y familiares.

 

La siguiente leyenda, heredera de una rica y compleja tradición narrativa que recoge el motivo del genio tutelar (Genius) ligado a la figura del padre, me fue relatada hace siete años por Jesús Almaraz Martín, natural de Mamblas y de 75 años de edad:

 

La mano negra

 

    Era, dice que…, el Día de los Santos que iba uno, dijo el padre que iba a moler un costal de trigo. Y le echó en el burro.
    Y el burro iba dando pasos, y el costal, que se le caía al suelo… Y como no podía echarle él solo, cogía, aparecía una mano negra y le decía:
    –Tal día como este no vuelvas a salir de casa.
    Y otra vez… Y así, hasta que llegó al molino con el costal.
    Pues eso, eso lo contaba mi padre, que era y… Que como, que se le caía el costal, que como eso no se podía echar solo al burro otra vez, pues, una mano negra se aparecía, le agarraba la suya y le ayudaba a echar. Y decía:
    –Tal noche como esta no vuelvas a salir de casa.

 

Como ha podido apreciarse, mucho antes de que los espantajos del mal gusto y la chabacanería campasen a sus anchas, merced a una población ignara que prefiere el bodrio importado a lo auténtico y patrimonial, la noche de ánimas gozaba, en sus más diversas formas y manifestaciones tradicionales (clamores, mozas de ánimas, leyendas, calboches (2)…), de una extraordinaria vitalidad a lo largo de la geografía hispánica. Es nuestro deber preservar este rico acervo cultural para el disfrute de las futuras generaciones. Las modas pasan como máscaras de frenético carnaval, como sombras ilusorias que van y vienen. Sólo la identidad permanece.

 


(1) Recogida a María Luisa Gómez Tejeda, natural de San Pedro del Arroyo y de 64 años de edad.

(2) Calboches, ‘corrobla donde se asan castañas’.

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2 Comentarios
Fecha: Lunes, 31 de octubre de 2016 a las 10:19
Jesús Garrido.
Que bien esta traido este magnifico articulo, ojala, tenga gran difusión y las personas jóvenes vean que no tenemos necesidad de importar "Halloween", chabacanos y sin sentido. Gracias.
Fecha: Domingo, 30 de octubre de 2016 a las 22:59
Alondra armuñesa
Halloween, pura tontería... Aquí ya tenemos unas tradiciones por las que sentirnos orgullosos, valorémoslas. Enhorabuena por el artículo, muy bien escrito.

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