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Isabel Martín
Domingo, 25 de septiembre de 2016

Cosas que jamás olvidaremos de nuestros abuelos

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Te tengo que confesar una cosa, bastante importante además. Una de mis mejores experiencias en la vida y en la que creo que estoy bastante cualificada es… en ser nieta. Ser hija, y por supuesto quien sea madre también dirá que es increíble serlo… Incluso hay quien dice que, en la vida, todo el mundo debería escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo.

[Img #61390]Creo que lo dijo el escritor y político cubano José Martí. Y, vale, no está mal… pero ser nieta, ser nieto, es algo maravilloso y único. Algo especial, porque la relación con los abuelos no tiene nada que ver con otros lazos familiares. Ser nieto tiene que ver con complicidad, con enseñanzas que no encontrarás en ningún libro, con un cariño que deja una huella imborrable. Creo que los abuelos y las abuelas merecerán un puesto de honor en el cielo porque asumen una serie de funciones que muchos denominarían “de comodín”, pero nada que ver.
Como no es mi intención ser protagonista de este artículo, me gustaría que cada uno de vosotros que os habéis tomado la molestia de leer todo esto también recordarais vuestras mejores experiencias con los abuelos (o tíos abuelos, que a veces juegan un importante papel). Por ejemplo, tú mismo. Por mi parte, aquí os dejo algunas de las mías.


1. La tortilla de patatas de mi abuela Angelines. Con los huevos de sus gallinas y las patatas y cebolla de la huerta, claro está.Las primeras nociones de cocina. Hacer de cocinilla de la ‘abu’ mientras le intentas sonsacar sus trucos es divertido y muy didáctico.


2. La convivencia. Perfecta, en mi caso. Durante cinco años, con dos de ellos; durante otro año, con mi otra abuela. La palabra podría ser “complicidad”.


3. Las historias del abuelo Victoriano cuando tuvo que emigrar a Suiza. ¿Os suena esta historia? Alemania, Francia, Suiza… O a la capital de España, o a Barcelona.


4. Ir a coger “boruja”. Para los que no sepan lo que es, es un hierbajo que crece en las corrientes de riachuelos con agua especialmente limpia. Mi bisabuela Juana la preparaba simplemente en ensalada con ajo y aceitunas negras, aceite, vinagre y sal.


5. Jugar al tute (por ejemplo). La abuela Vicenta nos enseñó a jugar a mis hermanos y a mí, incluidas las trampillas.


6. Conocer las raíces emprendedoras de mi familia con el abuelo Lino. Lo que me han contado acerca, por ejemplo, de su puesto de castañas asadas en el centro de Madrid…


7. Hacer ganchillo o punto. Autodidactas ellas, mis abuelas me intentaron enseñar. En fin, capítulo aparte.


8. Las confidencias. Porque una madre más o menos descubre lo que nos pasa, pero una abuela… nos hace confesar.


9. Las relaciones públicas. Ir al parque con ellos a dar una vuelta, o al pueblo de al lado, y descubrir que fulanito hizo la mili con mi abuelo o fulanita era la vecina de la madre de mi abuela. Cosas de esas, que solo puedes descubrir charlando un rato con alguien que no conocías (aparentemente).


10. Las tardes de verano en el porche de la casa del pueblo. Relax, conversación, cariño, conocimiento, experiencia…


Y un último apunte. Cada año conmemoramos el Día Mundial Contra el Alzheimer y, en este sentido, merece la pena hacer un inciso. Cuando nuestros mayores van perdiendo memoria y facultades es cuando realmente más nos necesitan. Antes ellos nos han compartido sus vivencias y recuerdos. Estos permanecen en nosotros, como continuación de ellos mismos. Pero más allá de cualquier remembranza está el cariño que nos han brindado a lo largo de su vida, a veces muy larga y, casi siempre, dura. El amor y la compañía es la mejor receta para cualquiera, así que no vale decir: ¿Para qué voy a visitarlo, si no se acuerda de mí? O… ¡Es que no puedo soportar verlo/a en esta situación! Qué egoístas somos a veces… No es por ellos que no vamos; ¡es por nosotros! Por favor, visitad y dad cariño a vuestros mayores -abuelos, tíos abuelos, padres, tíos-. Porque hay huellas que no se borrarán nunca.

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2 Comentarios
Fecha: Lunes, 3 de octubre de 2016 a las 10:23
Jorge
Precioso artículo. Isabel nos va a sorprender con sus artículos sensibles y pegados a las personas.
Fecha: Domingo, 25 de septiembre de 2016 a las 18:38
M. Ángeles
Muy buenos puntos, Isabel, el fin de semana próximo lo pienso aprovechar al máximo en mi pueblo. Hay que sacudirse el egoísmo.

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